Tag Archives: nutrición

Nutrición y Sistema Inmune

Fernando PereiraPor: Fernando José Pereira Paternina, M.D.
(Cirujano e Intensivista, Coordinador de Soporte Nutricional de Clínica Las Américas, Medellín)

A propósito de la actual pandemia por Coronavirus (COVID-19) es importante concretar algunos aspectos relevantes objeto de especulación y donde la terapia nutricional no ha sido ajena a esta situación:

  • A la fecha no hay ninguna terapia especifica farmacológica o nutricional avalada o aprobada que evite o cure la infección especifica por este virus.
  • No existe ningún suplemento nutricional o vitamínico (incluida la vitamina C o ácido ascórbico) que induzca mágicamente la resolución o alivio de los síntomas asociados a estos padecimientos.
  • No hay tratamiento homeopático (relacionado como medicina alternativa) avalado o aprobado para su manejo.
  • Es claro que alteraciones del estado nutricional (desnutrición y obesidad) nos predisponen a afecciones en nuestra salud y existe relación de estas con enfermedades cardiovascualeres, digestivas e infecciosas, entre las más importantes.
  • Prioritario es que comprendamos lo imperativo de modificar estilo de vida, estrés, consumo de tabaco o alcohol, mantenimiento de peso saludable para proporcionar un correcto funcionamiento del sistema inmune.
  • Importante mantener un estilo de vida saludable, donde la práctica regular de actividad física acorde a nuestras demandas y con asesoría de personal calificado, nos garantice una apropiada masa y fuerza muscular.
  • El sistema inmune requiere de un nivel adecuado de nutrientes, por la necesidad de sintetizar nuevas moléculas durante el desarrollo de una respuesta de protección o defensa (ejemplo, aminoácidos necesarios para la síntesis de proteínas de fase aguda, o de respuesta ante una lesión, injuria o infección) y para utilización en fenómenos de reparación presentes cuando se ataca y elimina a un agresor (ejemplo un patógeno invasor: bacteria, virus o parásito)
  • Debemos conocer que existe gran número de nutrientes con función inmunorreguladora que pueden optimizar nuestra respuesta inmune en presencia de injuria, lesión o infección, pero así posean estas funciones no podemos exagerar en su empleo o consumo, no existe ninguna evidencia de que su aumentada ingesta mejore nuestra respuesta corporal, incluso hay evidencia desfavorable en el aumento de su consumo.                                    Los Nutrientes más importantes son:
    • Ácidos Grasos – Omega 3: tiene múltiples funciones antiinflamatorias como reducir síntesis sustancias proinflamatorios, reducir interacciones adhesivas entre leucocitos y plaquetas, inhibir expresión genetica inflamatoria y disminuir estados oxidativos, oxidación durante una injuria, son tres tipos diferentes de grasas que son ALA (ácido alfalinolénico), EPA (ácido eicosapentaenóico) y DHA (ácido docosahexaenóico); siendo estos dos últimos muy fáciles de encontrar en pescados azules (anchoa, atún, salmón, trucha, bonito, caballa entre otros) y mariscos. Otras fuentes también importantes son el aguacate, las nueces, las verduras de hojas verdes. El cuerpo no los produce de forma natural.
    • Arginina: aminoácido no esencial que se convierte en esencial durante estados de estrés y enfermedades críticas, substrato para células inmunitarias especialmente para la función linfocitaria, precursor de óxido nítrico e hidroxiprolina que cumplen una función importante en la reparación del tejido conectivo o de sostenimiento (ejemplo: reparación muscular). Lo encontramos en: pescados y mariscos (principalmente en sardinas, calamares, camarones), frutos secos como almendras y avellanas.
    • Glutamina: aminoácido no esencial, pero que en situaciones de enfermedades agudas se convierten en fuente primordial energética para macrófagos, linfocitos, y enterocitos. Participa en la señalización celular, mejora
la expresión de proteínas de estrés, previene la muerte celular y disminuye la inflamación. La suplementación de glutamina es esencial en estados catabólicos (ejemplo: infección, trauma, quemaduras graves) ya que las reservas de glutamina descienden rápidamente. Sus fuentes frutos secos, espinacas, perejil, huevos, lácteos (yogurth y quesos frescos) y la carnes (cerdo, pollo, pavo o salmón). 
    • Vitamina A: necesaria para formar anticuerpos, intervienen en el mantenimiento de la piel, ojos, sistema digestivo y genitourinario. La encontramos primordialmente en la zanahoria, albaricoque, espinaca, calabaza, pimentón, perejil y huevos.
    • Vitamina D: regula la función inmunitaria por su papel en la producción de proteínas antibacterianas. Se encuentra mayoritariamente en los pescados azules, los huevos, las setas y los lácteos enteros.
    • Vitamina E: función antioxidante y además su función específica es incrementar la actividad de los linfocitos T, protegiendo las membranas celulares. La encontramos en los aceites como el de girasol, cacahuetes, maíz, frutos secos y germen de trigo.
    • Vitamina C: además de ser antioxidante, regula la respuesta inmunitaria y estimula las funciones de los leucocitos. Disponible en perejil, pimientos, coles de Bruselas, kiwi, papaya, fresas, naranja, mandarina o limón.      
    • Cobre: es un mineral implicado en la respuesta inmune innata, pero resulta complejo calcular la concentración orgánica de este mineral y la relación dosis-inmunidad. Los alimentos más ricos en cobre son las legumbres, los cereales integrales, el cacao, las nueces, las pasas, las ciruelas pasas, el sésamo, los pistachos.
    • Selenio: funciones antioxidantes y contribuye a la función inmunitaria, pero en exceso puede tener un efecto pro-inflamatorio, por lo que en caso de suplementación se debe modular correctamente la dosificación. El selenio lo encontramos de forma natural en las nueces de Brasil, los cereales integrales, mariscos y pescados.
    • Hierro: participa en la producción de linfocitos T y forma parte de enzimas antioxidantes, genera especies reactivas de oxígeno que participan en la oxidación. Por ello, también es esencial ajustar la cantidad utilizada en suplementos. Los alimentos más ricos en hierro son los moluscos como almejas y mejillones, carnes y vegetales como la soja y otras legumbres, frutos secos, su forma química en vegetales es menos biodisponible.
    • Zinc: función inmunomoduladora, en infecciones respiratorias y para la recuperación del sistema inmune en casos de desnutrición. Lo encontramos en piñones, ajonjoli, pipas de girasol, germen de trigo, queso, carnes, legumbres.

Fundamental en estos momentos tener responsabilidad por llevar una vida saludable, que garantice el mejor funcionamiento posible de nuestro sistema inmune con una ingesta frecuente de por lo menos 3 a 5 porciones día y mínimo 5 veces por semana de las anteriores fuentes de nutrientes, evitar el sedentarismo con una práctica regular de ejercicio (puede ser en nuestras casas) acorde a nuestra capacidad (yoga, caminatas, trote, sedentarismo, natación, ciclismo, rutinas de entrenamiento aeróbico  y/o pesas) mínimo 3 veces por semana e ideal 5 veces a la semana. Evitar el consumo de alimentos procesados, fritos y azúcares, no promover una sobreingesta innecesaria de fuentes nutricionales solo por ser beneficiosas y consultar en caso de inquietudes o dudas a personal capacitado: médico y nutricionistas para el manejo y entendimiento de estos conceptos.

Fuentes: 

  • Charles Bermúdez, Álvaro Sanabria, Juan Ayala, Andrés Becerra, Mauricio Chona, Liceloth Colpas, Ana Henao, Iván Katime, Lina López, Luis Marroquín, Ricardo Merchán, Martha Muñoz, Ángela Navas, Justo Olaya, Angélica Pérez, Fernando Pereira, Milena Puentes,
Mario Rodríguez, Luisa Torres, Arturo Vergara. Inmunonutrición perioperatoria. Consenso de la Asociación Colombiana de Nutrición Clínica Perioperative Immunonutrition.
The Consensus of the Colombian Clinical Nutrition Association. Revista de Nutrición Clínica y Metabolismo. 2019;2(1): 12 de marzo de 2019 Publicado en línea, marzo 23 de 2019. 
  • Practice Paper of the Academy of Nutrition and Dietetics: Nutrition Intervention and Human Immunodeficiency Virus Infection. J Acad Nutr Diet. 2018;118:486-498. https://doi.org/10.1016/j.jand.2017.12.007
  • Alwarawrah YKiernan KMacIver NJ. Changes in Nutritional Status Impact Immune Cell Metabolism and Function. Front Immunol. 2018 May 16;9:1055. doi: 10.3389/fimmu.2018.01055. eCollection 2018.
  • Madeline Houschyaret al. Burns: modified metabolism and the nuances of nutrition therapy. Journal of Wound Care Vol. 29, No. 3Published Online:11 Mar 2020. https://doi.org/10.12968/jowc.2020.29.3.184
VN:F [1.9.22_1171]
Rating: 0.0/5 (0 votos emitidos)
VN:F [1.9.22_1171]
Rating: 0 (from 0 votos)
Share Button

Beneficios y riesgos de una dieta alta en proteína

Captura de Pantalla 2020-01-13 a la(s) 10.55.57 a. m.

¿En qué consiste una dieta alta en proteína?

En una dieta normal el % de proteína debe representar aproximadamente el 15% de las calorías totales que se consumen en el día. Es por eso que en una dieta alta en proteína este porcentaje puede aumentar hasta el 25%.

¿Esta dieta es recomendable para todas las personas?

En algunas condiciones de salud, este requerimiento si puede aumentar, en pacientes críticamente enfermos, pacientes oncológicos, en cirugías mayores o quemaduras graves.

Incluso en deportistas no necesariamente de alto rendimiento, pero que sí estén en constante actividad física, mínimo 5 veces por semana y que tengan como objetivo aumentar su masa muscular.

¿Cuáles son los beneficios de esta dieta?

El beneficio principal es el aumento de la masa muscular, reparación del tejido dañado y aumentar las proteínas viscerales.

¿Cuáles son los riesgos metabólicos al consumir una dieta alta en proteína?

  • Daño renal o aumento de la severidad del daño renal.

  • Incremento de peso, hasta la posibilidad de causar una obesidad.

  • Aumento de la presión arterial y osteoporosis.

Ver más en: https://youtu.be/9qFR_ijIB9Y

VN:F [1.9.22_1171]
Rating: 5.0/5 (1 voto emitidos)
VN:F [1.9.22_1171]
Rating: 0 (from 0 votos)
Share Button

Enfermedades no transmisibles en relación con la alimentación

nutricionistas-janeth-cruzelisaEn el mundo se ha incrementado la incidencia de ENT (enfermedad no transmisible) como enfermedad cardiovascular, cáncer, enfermedades respiratorias y diabetes.  Estas enfermedades ocasionan que 41 millones de personas en el mundo mueran, es decir, son responsables del 71% de las muertes a nivel mundial, 15 millones de estas muertes son de personas entre 30 y 69 años .

Se ha demostrado que los cambios generados en los hábitos alimentarios en los últimos años por la industrialización de alimentos, estilo de vida más sedentaria, poco tiempo disponible para preparar los alimentos, son los causantes de la incidencia de dichas enfermedades.  La influencia de la alimentación puede ser positiva o negativa en la salud a lo largo de la vida

Mientras los países industrializados están haciendo campañas para lograr  la disminución en la compra de alimentos procesados, en Latinoamérica entre ellos Colombia, se ha ido incrementando el consumo de estos.

En nuestra cultura el consumo de carbohidratos, azúcares y dulces, grasa saturada (grasa mala) es alta, mientras que el consumo de  vegetales, frutas, verduras, granos, grasas cardiosaludable (nueces, aceite de oliva, aguacate) carnes magras y pescado, es muy bajo.

Según la encuesta ENSIN 2015  (encuesta de situación nutricional de Colombia) uno de cada tres jóvenes y adultos tiene sobrepeso (37,7%), mientras que uno de cada cinco es obeso (18,7%). En este sentido, el 56,4% de la población presenta exceso de peso y esto cada vez más va en aumento. Aproximadamente el 54.2 % de la población tiene dificultad para el acceso a los alimentos aumentando la inseguridad alimentaria.

Uno de los factores de riesgo metabólicos de las ENT es el incremento de la presión arterial, el sobrepeso y la obesidad, la hiperglicemia o concentraciones elevadas de glucosa en sangre, la dislipidemia o elevación de grasas en la sangre. Si el sobrepeso y la obesidad son uno de los factores asociados a estas enfermedades con los resultados arrojados por el ENSIN 2015 se puede decir que la población Colombiana está expuesta en los próximos años a incrementar la incidencia de las ENT.

Para su prevención es de vital importancia lograr disminuir los factores de riesgo y dentro de ellos tenemos los siguientes cambios a realizar.

Cambios a realizar para disminuir el riesgo de ENT

1. Conocimientos y prácticas alimentarias

En un estilo de vida saludable,  una adecuada alimentación para la prevención de  ENT juega un papel relevante. La alimentación debe ser variada, que contenga los diferentes grupos de alimentos, en las cantidades adecuadas:

Lácteos: 2 o 3 porciones al día entre quesos y lácteos semidescremados o descremados.

Frutas y verduras: 5 porciones al día ( 2 porciones de verduras y 3 porciones de frutas).  Importante por el aporte de fibra para contribuir al proceso digestivo previniendo el estreñimiento y para mantener la microbiota intestinal que son las bacterias que mantiene la salud del colon.

Grasas cardiosaludables: incluir diariamente aceite de oliva extra virgen crudo para adicionar a los alimentos o ensaladas y aguacate (mínimo una porción pequeña), mezcla de aceite que contenga un alto porcentaje de aceite de canola para la preparación de alimentos. Alimentos fritos en mínima cantidad sin reutilizar el aceite.

Evitar el consumo de grasas saturadas, carne gorda, tocino, chorizo, margarinas, manteca, papas fritas, panadería y repostería y alimentos fritos procesados.

Carnes magras (pollo, res, pescado):  2 porciones del tamaño de la palma de la mano o 1 presa grande de pollo. La carne de res debe ser consumido 4 veces por semana y los pescados de aguas profundas o frías como trucha, salmón, atún , pargo, sardina mínimo 3 veces por semana.

Carbohidratos complejos o harinas: preferir cereales integrales  como arepa de maíz, pan integral con varios granos o la quinoa.

Azúcares y dulces  ( miel de abejas, panela, bebidas con azúcar)

2. Actividad física

3. Seguridad alimentaria en los hogares

4. Patrones y horarios de alimentación

Fuentes: http://www.who.int/es  

Autoras: Janeth Barbosa y Cruz Elisa Marín, Nutricionistas de Clínica Las Américas

VN:F [1.9.22_1171]
Rating: 0.0/5 (0 votos emitidos)
VN:F [1.9.22_1171]
Rating: +1 (from 1 voto)
Share Button

De las tendencias en nutrición, al concepto teórico

alimentacion-saludableHace muy poco en un viaje que pude hacer fuera del país, donde la obesidad es más prevalente, acudí a una de mis paradas obligadas: mercados saludables.  Se debe buscar aprender lo más posible sobre lo que otros hacen y cómo se movilizan para la lucha contra la obesidad.

Entré a una cadena de distribución masiva, la cual debería ser una de las llamadas a liderar este proceso. Lamentablemente, mi visita a ese lugar no fue más que una cínica realidad. Todo era “light”, “bajo en azúcar” o lo mejor de todo y parece que es tendencia, productos “orgánicos”.

El problema de esta tendencia es el desconocimiento general de las reglas de juego. Por eso hoy me gustaría dejar algunos términos de etiquetado que bien usados ayudan a mejorar la alimentación, porque del modo como lo hacemos hoy, sólo ayuda a que muchos consigan reconocimiento en redes, manejando poblaciones desconocedoras con grandes aspiraciones de vivir saludablemente o tal vez bajar de peso.

Empecemos con el término “alimento orgánico”: es un producto agroindustrial que se produce bajo métodos ecológicos que evitan el uso de productos sintéticos, como pesticidas, herbicidas y fertilizantes artificiales. Estos productos están obligados a usar únicamente ciertos argoquímicos autorizados.

No pretendo defender, ni atacar productos o instituciones, solo educar sobre los que se compran, pues para el imaginario de muchos en esta área de la obesidad y sobrepeso, la palabra “orgánico” es sinónimo de salud o dieta.

Ahora bien los productos con rótulos como “no contiene”, “sin”, “cero” o “exento de” todos están en la categoría de “libres de” que pasado a números, significa que deben contener por porción:

Concepto

Valor en la etiqueta

Calorías

< 0,5 kcal

Grasa total

< 0,5 gr

Grasa saturada

< 0,5 gr

Ácidos grasos trans

< 0,5 gr

Colesterol

< 2mg

Azúcares

< 0,5 gr

Sodio

< 0,5 mg

 
Para finalizar los productos con rótulos como “poco”, “baja fuente de”, “contiene una pequeña cantidad de”, todos están en la categoría de “bajos en” los cuales contiene  por porción:

Concepto

Valor en la etiqueta

Calorías

40 kcal

Grasa total

≤ 3 gr

Calorías por grasas

≤ 15 % de las totales

Grasa saturada

≤ 2  gr

Calorías por grasas saturada

≤ 10 % de las totales

Colesterol

≤  20 mg

Colesterol

≤  2mg

Sodio

 ≤ 140 mg

 
El término “libre” o sus sinónimos solo se permiten en alimentos procesados (fuente: Invima).

Es por esto que el desconocimiento del concepto exacto, genera que se cometan errores al momento de elegir productos, de esta forma nuestro sistema de recompensa alimentaria aumenta la demanda de alimento, porque básicamente hemos alterado el hambre para llevarlo solo al apetito, que se diferencian  de ser una necesidad fisiológica, al deseo psicológico de ingerir alimentos.

Autor: Ricardo Rosero R. médico endocrinólogo de Clínica Las Américas

Contacto:

Centro Médico Las Américas
Calle 36D Sur N. 27A-175 – Loma del Escobero – Envigado – CC City Plaza
Correo electrónico: cad@lasamericas.com.co
Teléfono: 345-82-02

VN:F [1.9.22_1171]
Rating: 5.0/5 (2 votos emitidos)
VN:F [1.9.22_1171]
Rating: +3 (from 3 votos)
Share Button